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Pero podemos
frenar este envejecimiento. Una alimentación
sana -rica en frutas y verduras- y
el ejercicio son nuestros grandes
aliados. Por el contrario, el sol
en exceso, el tabaco, alcohol, grasas
y los cambios bruscos de peso, los
peores enemigos.
Los músculos
de la cara son los que definen nuestra
expresión (felicidad, tristeza,
cansancio, miedo...). La tensión
los endurece, la ira los tuerce, la
depresión los debilita. Estos
músculos responden a emociones
y producen gestos que se escapan a
nuestro control, por lo que para mantener
el rostro joven debemos intentar suavizarlos.
Es cierto que ningún ejercicio
facial compensará los daños
producidos por toda una vida de tensiones.
Sin embargo, sí ayudarán
a suavizarlos.
Ejercicios
faciales
Hay tres ejercicios muy simples que
pueden realizarse. Coloquese de pie
delante del espejo y haga lo siguiente:
Abre completamente
la boca, nariz y ojos y manten esa
expresión durante 5 segundos.
Relaja durante otros 5 segundos y
repite el ciclo un total de cinco
veces.
Con el dedo
índice de cada mano, tira del
extremo de los ojos hasta achinarlos
por completo durante 5 segundos. Sin
retirar los dedos, y sin permitir
que los ojos dejen su forma achinada,
intenta juntar los ojos, permanece
así otros 5 segundos. Repite
esta acción 5 veces.
Coloca el
dedo índice de cada mano a
1 centímetro de las comisuras
de la boca y estira completamente
los labios durante 5 segundos. Sin
quitar los dedos, y manteniendo la
tensión, frunce los labios
todo lo que puedas. Repite esta acción
5 veces.
Haciendo
estos ejercicios a diario verás
como tu rostro recobra tono y suaviza
las marcas de expresión.
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