Has realizado
un esfuerzo físico que te supone estar
más cansada de lo normal.
Si añades a ese cansancio el hecho de
que en casa se ha instalado una nueva personita
que requiere de todos tus cuidados y que no
tiene horarios
¡la fatiga es doble!
Además, a partir del alumbramiento es
el recién nacido quien ha acaparado toda
la atención de tus familiares y amigos,
dejándote a ti en un segundo plano. Por
si fuera poco, debes enfrentarte por primera
vez a la responsabilidad de tener un hijo. Se
espera de ti que seas una buena madre, pero
nadie te ha enseñado cómo hacerlo.
Todo ello puede producir agobio y estrés.
También es frecuente que la gente que
te rodea no comprenda tu estado de ánimo:
"Pero, ¿qué te pasa?"
"¿no estás contenta?".
Si, a parte de todo lo anterior, el bebé
nos sale llorón, no nos deja dormir por
las noches, o bien no come como debería
es fácil que la confusión primero,
y la depresión después, hagan
mella en nosotras.
Por último, ten en cuenta que un mal
parto agrava considerablemente todas estas situaciones.
Más aún si se ha producido alguna
anomalía en el pequeño, ya que
la madre tiende a asumir la responsabilidad
de ello y carga con un fuerte sentimiento de
culpabilidad.
Cómo superar la depresión:
Hay que ser consciente de que se trata de
un periodo de tiempo breve y en un par de
semanas pasará, ya que ese es el periodo
de adaptación al nuevo modo de vida.
Si el trance se alarga, entonces debemos acudir
al médico porque probablemente necesitamos
ayuda psicológica. Esto suele suceder
en mujeres que anteriormente ya han presentado
un cuadro depresivo.
También es importante señalar
que no todas las mamás padecen este
trastorno, en ello influye notablemente el
propio carácter, cuanto más
optimista y más fuerte se sea, menor
predisposición a tener la depresión
postparto. Contar o no con el apoyo de quienes
nos rodean es otro factor determinante.
Para prevenir o dominar este tipo de "depre",
ten en cuenta lo siguiente:
- Descansa todo lo que puedas.
- Procura aprovechar los ratos libres que
te deja el pequeño.
- No hay que agobiarse con las tareas de la
casa. Si el piso no está tan impecable
como desearíamos, no importa. Ten presente
que ahora lo prioritario es tu bienestar y
el del bebé. En último caso,
puedes solicitar la ayuda de familiares o
contratar a una asistenta.
- No te descuides. Parece mentira, pero dejarse
físicamente y estar sólo pendiente
del niño/a no hará más
que agravar nuestra depresión. Sácale
partido al poco tiempo que te deja el bebé
para emplearlo en ti misma, y no tanto en
los demás. Recuperar la línea,
por ejemplo, puede ser un buen aliciente para
ti.
- Busca apoyo en quienes te rodean. Hablar
sobre tus agobios con las amigas, con tu madre
o con tu pareja te ayudará. Especialmente
tu pareja debe echarte una mano en las tareas
del hogar y en los cuidados del bebé.
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