Ud. es la persona:
 

No pierdas la esperanza
Dr.Juan Barek
Mirando por la ventana de la cárcel, observaba las estrellas, recordando sus sueños y los años maravillosos que había vivido junto a su padre. Todo había pasado tan rápido, en un momento feliz y contento, en otro llorando tirado dentro de un pozo seco, con la incertidumbre de no saber que pasaría con su vida.
Sus propios hermanos que habían querido matarlo lo venden como esclavo a unos mercaderes que iban hacia Egipto, ¿que pudo haber sido peor?, se preguntaba ¿morir en aquel pozo? ¿o ser vendido como esclavo?. Recordaba su túnica de muchos colores, que tenía una gran diferencia con la ropa que usaba ahora en la cárcel. La experiencia había sido tan extrema, como estar durmiendo bien abrigado placidamente a las 4:00 ó 5:00 de la mañana en un día de invierno, y de pronto ser levantado bruscamente por alguien y lanzado a una laguna con hielo.

Pero bien ahí estaba ahora observando las estrellas, miles de pensamientos cruzaban por su mente, uno buenos, otros malos, por un lado una voz que le decía: Ya viste, si te hubieras acostado con la mujer de tu amo, no estarías en esta cárcel; y por el otro recordaba sus sueños, pero lo más importante, recordaba quien se los había dado, y sabia que aunque todos le habían fallado, el que le había dado esta promesa era Dios, y el nunca falla y nunca miente. Así que recostando su cabeza sobre su almohada, con la mirada fija en el techo de la cárcel confesaba, esto es solo un proceso, esto es temporal, mi final está en lo que Dios me ha prometido, y cerrando los ojos se quedaba profundamente dormido.
Si alguien tenía motivos para perder la esperanza era él, en lugar de mejorar las cosas parecían ir empeorando y sus sueños en lugar de acercarse, parecían alejarse aun más y más de él cada día. Porque lo peor es cuando se elevan tus expectativas, crees que la salida ya esta cerca y no resulta ser como tu esperabas, habían pasado dos años desde que José había interpretado el sueño al jefe de los Coperos del Rey, y cuando el pensaba que ahora si había conocido a alguien con influencia en el reino, que llevaría su caso ante el rey, éste lo había olvidado. Posiblemente José había pensado en ese momento: ahora si saldré pronto para regresar a mi tierra, o posiblemente llegaré a la corte del rey como esclavo del jefe de los coperos; muchos pensamientos cruzaron posiblemente por su mente, pero se cumplió lo que la Biblia dice: que así como son mas altos los cielos, que la tierra, así son los pensamientos de Dios, más altos que los nuestros, y sus caminos, más altos que nuestros caminos (Isaías 55:9). Así que cuando José creía que el jefe de los Coperos lo había olvidado, una mañana es mandado a llamar a la corte del Rey, Faraón había tenido sueños que predecían los años de abundancia y escasez que habrían de venir sobre la tierra, pero nadie se los podía interpretar. José recibe de parte de Dios la revelación para estos sueños, y aquel que talvez soñaba si mucho con salir libre de aquella cárcel, o llegar a ser esclavo de otra persona importante, ahora llega a ser el segundo en Egipto, después de Faraón. Sus sueños habían comenzado a cumplirse. Pasó un tiempo más, y cuando los años de escasez habían llegado, ve llegar un día en una caravana a sus hermanos, que venían a Egipto en busca de alimento. Sus hermanos lo ven, pero nadie lo reconoce, todos ellos se inclinan a sus pies, y José tiembla al ver como sus sueños se habían cumplido.
En Habacuc 2:3 nosotros leemos: Aunque la visión tardará aun por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentira; aunque tardare espérala, porque sin duda vendrá, no tardará. Que promesas haz recibido de parte de Dios que aun no haz visto, debes saber que Dios siempre cumple. En Hebreos 6:13 leemos: “Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juro por si mismo, diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicare. Y así, habiendo esperado con paciencia, obtuvo la promesa”. Luego en Romanos 4:18 al 22 leemos también acerca de Abraham lo siguiente: “El creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad de la matriz de Sara; sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando plenamente convencido de lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. Por lo cual también, su fe le fue contada por justicia.
Abraham al igual que José tuvo motivos para desanimarse y “tirar la toalla” como decimos de los que claudican, pero el confió en Dios, y dice la Biblia que los que en el confían, no serán avergonzados. Posiblemente hoy veas nublado tu camino, tal vez te sientes en un túnel largo y sin salida, tal vez estás a punto de quedarte tendido cuando no sabes que lo que te falta es muy poco y tu promesa esta a la vuelta de la esquina; es cierto, talvez no puedes verla, pero recuerda que Fe, es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1) y Dios siempre cumple lo que promete. El dijo: “No te dejaré, ni te desampararé” (Hebreos 13:5). El es Jehová Jireh, nuestro proveedor, y por muy difícil que sea tu prueba, o por muy distante que veas el final, toma ánimo en tu espíritu, y recuerda que Dios no miente, El siempre cumple sus promesas. Dios te bendiga.

Los oídos del corazón
Dr.Juan Barek
Es interesante las tantas veces que Jesús habló de las riquezas, ¿no sería que el percibía que el "amor al dinero era la raíz de todos los males"? Un antiguo proverbio romano dice: "El dinero es como el agua del mar: cuánto más bebes de ella, más sediento te sientes". El espino de la riqueza ahoga de tal manera la vida de las personas, que lo hace arrodillarse ante el y espera que este le rinda culto y pleitesía las 24 horas del día.
Cuando supimos de la muerte del más grande cantante americano de los últimos tiempos, llamado Frank Sinatra. Su fortuna acumulada esta cuantificada en millones de dólares. Pero con todo eso dinero ese hombre no pudo comprar la felicidad y en la hora de su muerte dijo unas pocas palabras que describe muy bien lo que no puede hacer la fama y las riquezas. Minutos antes de morir dijo: "Estoy perdiendo..", ¿como es que un hombre que ganótanta fama y tanto dinero a la hora de morir diga que "esta perdiendo"?
La Biblia si nos dice donde debemos hacer nuestros tesoros para no perder. Mt. 6:19-21.
Los "espinos" de los placeres. La carne es el gran plato del placer donde a diario multitudes acuden para satisfacer su hambre. Ningún otro tiempo había estado tan cargado de colores y sonido que despiertan el apetito del placer como el que estamos viviendo ahora.
El creyente también descubre que el hecho de ser un cristiano no lo hace invulnerable ante los deseos pecaminosos. Esa naturaleza esta allí y va a arremeter contra él con toda la furia que esta tiene acumulada. Esta clase de "espino" tiene dardos que hieren y tienen ramas que esclavizan a quienes no pueden liberarse de ellos. Son el peor enemigo de la santidad y el que más golpea las puertas del crecimiento espiritual. Hay creyentes que nacieron bajo una gran promesa para ser gigantes en el Señor, pero la falta de poder y dominio propio ha hecho de sus vidas esclavos del pecado y presentando sus miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad. Este es un espino que ahoga y aniquila.
HAY CORAZONES QUE OYEN Y RETIENEN LA PALABRA
Es el corazón con la buena tierra. Se habla de una tierra abonada y preparada para recibir la semilla. En tal corazón existen los nutrientes necesarios para que la semilla sembrada rompa la tierra y se levante para crecer y traer los frutos que de ella se espera.
La verdad que este es el corazón que el "Sembrador" que es Jesucristo busca para depositar la "semilla" de su evangelio. No es un corazón endurecido por los años o endurecido por la incredulidad. Jesús habla de un corazón bueno y recto. El profeta de antaño decía que el corazón es "perverso y engañoso más que todas las cosas". Aquí Jesús se refiere a una clase de corazón de carne y hueso pero muy sensible a su voz. Se refiere a aquellos a quienes dijo: "Mis ovejas oyen mi voz y me sigue y yo les doy vida eterna..".
Es el corazón que retiene la semilla. Contrario a los anteriores, este corazón ha permitido que la semilla se deposite en lo más profundo de su ser para asegurar que nada ni nadie podrá arrebatarla de allí. Que el mismo tiene el "soldado de la paz"que custodia la palabra sembrada. Es el corazón que responsablemente oyó, recibió y se quebrantó. Esta es la parte más difícil en el ser humano; muchos están dispuestos a oír y hasta recibir pero no están dispuesto a que esa semilla les quebrante, que al comenzar a nacer y a traer vida rompa el terreno que dará lugar a una nueva vida. La verdad es que hay muchos corazones insensibles y endurecidos. El corazón que retiene la semilla debe prepararse para el quebrantamiento. Si esto no ocurre no saldrá la vida nueva.
Es el corazón que da fruto con perseverancia. Aquí esta el final de todo el asunto. La prueba para que el terreno del corazón sea bueno son los frutos que finalmente este produce. El primer fruto que produce esa planta es el arrepentimiento. El primer mensaje de Juan el Bautista demandaba "frutos de arrepentimientos". Hay muchos que son cristianos pero no se han arrepentido. Note que este es un fruto con perseverancia lo que indica claramente que no es un asunto logrado por mis obras sino por mi entrega al Salvador. El próximo fruto que registra ese corazón es del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Todo esto nos indica que nadie puede llamarse cristiano sin que no sea delatado por sus frutos. Jesús dijo: "Por sus frutos los conoceréis..". La vida eterna es el fruto que persevera y esto es lo que obtiene un hombre y una mujer cuando deja que su corazón escuche, reciba, crezca y de fruto. ¿Qué tipo de corazón es el suyo, qué tipo de terreno hay en su corazón?
Martín Lutero el gran reformador se expreso así: "Tengo más miedo de mi propio corazón que del Papa y todos sus cardenales". Esto lo dijo en el momento cuando el sabía que lo que puede arruinar o traer felicidad en el hombre, no es el enemigo externo sino el que mora con nosotros. Dios pide el corazón "porque de el mana la vida" y "sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón..".
Permitamos que nuestro corazón oiga, reciba, crezca y de fruto como resultado retener la palabra (semilla) en nosotros.

 

 

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