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Pero bien ahí estaba
ahora observando las estrellas, miles de pensamientos cruzaban
por su mente, uno buenos, otros malos, por un lado una voz
que le decía: Ya viste, si te hubieras acostado con
la mujer de tu amo, no estarías en esta cárcel;
y por el otro recordaba sus sueños, pero lo más
importante, recordaba quien se los había dado, y
sabia que aunque todos le habían fallado, el que
le había dado esta promesa era Dios, y el nunca falla
y nunca miente. Así que recostando su cabeza sobre
su almohada, con la mirada fija en el techo de la cárcel
confesaba, esto es solo un proceso, esto es temporal, mi
final está en lo que Dios me ha prometido, y cerrando
los ojos se quedaba profundamente dormido.
Si alguien tenía motivos para perder la esperanza
era él, en lugar de mejorar las cosas parecían
ir empeorando y sus sueños en lugar de acercarse,
parecían alejarse aun más y más de
él cada día. Porque lo peor es cuando se elevan
tus expectativas, crees que la salida ya esta cerca y no
resulta ser como tu esperabas, habían pasado dos
años desde que José había interpretado
el sueño al jefe de los Coperos del Rey, y cuando
el pensaba que ahora si había conocido a alguien
con influencia en el reino, que llevaría su caso
ante el rey, éste lo había olvidado. Posiblemente
José había pensado en ese momento: ahora si
saldré pronto para regresar a mi tierra, o posiblemente
llegaré a la corte del rey como esclavo del jefe
de los coperos; muchos pensamientos cruzaron posiblemente
por su mente, pero se cumplió lo que la Biblia dice:
que así como son mas altos los cielos, que la tierra,
así son los pensamientos de Dios, más altos
que los nuestros, y sus caminos, más altos que nuestros
caminos (Isaías 55:9). Así que cuando José
creía que el jefe de los Coperos lo había
olvidado, una mañana es mandado a llamar a la corte
del Rey, Faraón había tenido sueños
que predecían los años de abundancia y escasez
que habrían de venir sobre la tierra, pero nadie
se los podía interpretar. José recibe de parte
de Dios la revelación para estos sueños, y
aquel que talvez soñaba si mucho con salir libre
de aquella cárcel, o llegar a ser esclavo de otra
persona importante, ahora llega a ser el segundo en Egipto,
después de Faraón. Sus sueños habían
comenzado a cumplirse. Pasó un tiempo más,
y cuando los años de escasez habían llegado,
ve llegar un día en una caravana a sus hermanos,
que venían a Egipto en busca de alimento. Sus hermanos
lo ven, pero nadie lo reconoce, todos ellos se inclinan
a sus pies, y José tiembla al ver como sus sueños
se habían cumplido.
En Habacuc 2:3 nosotros leemos: Aunque la visión
tardará aun por un tiempo, más se apresura
hacia el fin, y no mentira; aunque tardare espérala,
porque sin duda vendrá, no tardará. Que promesas
haz recibido de parte de Dios que aun no haz visto, debes
saber que Dios siempre cumple. En Hebreos 6:13 leemos: Pues
cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar
por uno mayor, juro por si mismo, diciendo: Ciertamente
te bendeciré y ciertamente te multiplicare. Y así,
habiendo esperado con paciencia, obtuvo la promesa.
Luego en Romanos 4:18 al 22 leemos también acerca
de Abraham lo siguiente: El creyó en esperanza
contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas
naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así
será tu descendencia. Y sin debilitarse en la fe
contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto
puesto que tenía como cien años, y la esterilidad
de la matriz de Sara; sin embargo, respecto a la promesa
de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino
que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando
plenamente convencido de lo que Dios había prometido,
poderoso era también para cumplirlo. Por lo cual
también, su fe le fue contada por justicia.
Abraham al igual que José tuvo motivos para desanimarse
y tirar la toalla como decimos de los que claudican,
pero el confió en Dios, y dice la Biblia que los
que en el confían, no serán avergonzados.
Posiblemente hoy veas nublado tu camino, tal vez te sientes
en un túnel largo y sin salida, tal vez estás
a punto de quedarte tendido cuando no sabes que lo que te
falta es muy poco y tu promesa esta a la vuelta de la esquina;
es cierto, talvez no puedes verla, pero recuerda que Fe,
es la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve (Hebreos 11:1) y Dios siempre cumple
lo que promete. El dijo: No te dejaré, ni te
desampararé (Hebreos 13:5). El es Jehová
Jireh, nuestro proveedor, y por muy difícil que sea
tu prueba, o por muy distante que veas el final, toma ánimo
en tu espíritu, y recuerda que Dios no miente, El
siempre cumple sus promesas. Dios te bendiga.
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Es interesante
las tantas veces que Jesús habló de las riquezas,
¿no sería que el percibía que el "amor
al dinero era la raíz de todos los males"? Un
antiguo proverbio romano dice: "El dinero es como el
agua del mar: cuánto más bebes de ella, más
sediento te sientes". El espino de la riqueza ahoga de
tal manera la vida de las personas, que lo hace arrodillarse
ante el y espera que este le rinda culto y pleitesía
las 24 horas del día.
Cuando supimos de la muerte del más grande cantante
americano de los últimos tiempos, llamado Frank Sinatra.
Su fortuna acumulada esta cuantificada en millones de dólares.
Pero con todo eso dinero ese hombre no pudo comprar la felicidad
y en la hora de su muerte dijo unas pocas palabras que describe
muy bien lo que no puede hacer la fama y las riquezas. Minutos
antes de morir dijo: "Estoy perdiendo..", ¿como
es que un hombre que ganótanta fama y tanto dinero
a la hora de morir diga que "esta perdiendo"?
La Biblia si nos dice donde debemos hacer nuestros tesoros
para no perder. Mt. 6:19-21.
Los "espinos" de los placeres. La carne es el gran
plato del placer donde a diario multitudes acuden para satisfacer
su hambre. Ningún otro tiempo había estado tan
cargado de colores y sonido que despiertan el apetito del
placer como el que estamos viviendo ahora.
El creyente también descubre que el hecho de ser un
cristiano no lo hace invulnerable ante los deseos pecaminosos.
Esa naturaleza esta allí y va a arremeter contra él
con toda la furia que esta tiene acumulada. Esta clase de
"espino" tiene dardos que hieren y tienen ramas
que esclavizan a quienes no pueden liberarse de ellos. Son
el peor enemigo de la santidad y el que más golpea
las puertas del crecimiento espiritual. Hay creyentes que
nacieron bajo una gran promesa para ser gigantes en el Señor,
pero la falta de poder y dominio propio ha hecho de sus vidas
esclavos del pecado y presentando sus miembros para servir
a la inmundicia y a la iniquidad. Este es un espino que ahoga
y aniquila.
HAY CORAZONES QUE OYEN Y RETIENEN LA PALABRA
Es el corazón con la buena tierra. Se habla de una
tierra abonada y preparada para recibir la semilla. En tal
corazón existen los nutrientes necesarios para que
la semilla sembrada rompa la tierra y se levante para crecer
y traer los frutos que de ella se espera.
La verdad que este es el corazón que el "Sembrador"
que es Jesucristo busca para depositar la "semilla"
de su evangelio. No es un corazón endurecido por los
años o endurecido por la incredulidad. Jesús
habla de un corazón bueno y recto. El profeta de antaño
decía que el corazón es "perverso y engañoso
más que todas las cosas". Aquí Jesús
se refiere a una clase de corazón de carne y hueso
pero muy sensible a su voz. Se refiere a aquellos a quienes
dijo: "Mis ovejas oyen mi voz y me sigue y yo les doy
vida eterna..".
Es el corazón que retiene la semilla. Contrario a los
anteriores, este corazón ha permitido que la semilla
se deposite en lo más profundo de su ser para asegurar
que nada ni nadie podrá arrebatarla de allí.
Que el mismo tiene el "soldado de la paz"que custodia
la palabra sembrada. Es el corazón que responsablemente
oyó, recibió y se quebrantó. Esta es
la parte más difícil en el ser humano; muchos
están dispuestos a oír y hasta recibir pero
no están dispuesto a que esa semilla les quebrante,
que al comenzar a nacer y a traer vida rompa el terreno que
dará lugar a una nueva vida. La verdad es que hay muchos
corazones insensibles y endurecidos. El corazón que
retiene la semilla debe prepararse para el quebrantamiento.
Si esto no ocurre no saldrá la vida nueva.
Es el corazón que da fruto con perseverancia. Aquí
esta el final de todo el asunto. La prueba para que el terreno
del corazón sea bueno son los frutos que finalmente
este produce. El primer fruto que produce esa planta es el
arrepentimiento. El primer mensaje de Juan el Bautista demandaba
"frutos de arrepentimientos". Hay muchos que son
cristianos pero no se han arrepentido. Note que este es un
fruto con perseverancia lo que indica claramente que no es
un asunto logrado por mis obras sino por mi entrega al Salvador.
El próximo fruto que registra ese corazón es
del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Todo esto nos indica
que nadie puede llamarse cristiano sin que no sea delatado
por sus frutos. Jesús dijo: "Por sus frutos los
conoceréis..". La vida eterna es el fruto que
persevera y esto es lo que obtiene un hombre y una mujer cuando
deja que su corazón escuche, reciba, crezca y de fruto.
¿Qué tipo de corazón es el suyo, qué
tipo de terreno hay en su corazón?
Martín Lutero el gran reformador se expreso así:
"Tengo más miedo de mi propio corazón que
del Papa y todos sus cardenales". Esto lo dijo en el
momento cuando el sabía que lo que puede arruinar o
traer felicidad en el hombre, no es el enemigo externo sino
el que mora con nosotros. Dios pide el corazón "porque
de el mana la vida" y "sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón..".
Permitamos que nuestro corazón oiga, reciba, crezca
y de fruto como resultado retener la palabra (semilla) en
nosotros.
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